13 de noviembre de 2015

Yo también... He sido cambiada

Imagen tomada de acá
He sido cambiada un millón de veces (y espero volver a serlo al menos otro millón más), pero hoy me siento inspirada por las palabras de Daniel Tucker para Next Projection, por lo que quiero hablar sobre un cambio muy particular y la persona que lo hizo posible.

Gabriel y yo nos conocimos justo el día que cumplí 18 años. Era carnaval, por lo que fuimos a ver el desfile en Sabana Grande, y aunque al final no pudimos ver nada por el bululú y no me hizo caso cuando le dije que si recogíamos todas las latas de serpentina en spray nos haríamos ricos, menos de un mes después eramos novios. 
Estuvimos juntos por más de año y medio, algo que a esa edad parecía eterno, y durante ese tiempo acumulamos un montón de momentos, de recuerdos y de lugares que se hicieron especiales para lo que en ese entonces eramos nosotros. Podría dar más detalles sobre ese día en Sabana Grande, o contar que me esperaba todas las noches al salir del trabajo para acompañarme a casa, y que me llamaba poco verídica para no decir mentirosa; podría hablar de los libros que me prestó y no he devuelto aún (prometo hacerlo, en serio), de los poemas, de leopardo y belleza negra, de lo felices que fuimos, de la hamburguesa gratis que botamos por accidente, de "nuestra placita" o de como perdimos el chance de ganarnos unos cobres recogiendo latas. En serio Gabriel ¡Que poca visión de negocios la tuya!
Sin embargo, creo que lo que más definió nuestra relación -y lo más importante en esta ocasión- fue y es El Cine. Él es una de las personas con quien más he ido al cine, es por mucho con quien más he discutido sobre el tema y sobre todo es quien cambió por completo mi forma de ver películas.
Con él compartí mi amor por Harry Potter cuando fuimos a ver La Orden del Fénix, me escuchó hablar por horas sobre lo mucho que me impactó la fotografía en 300, no aceptábamos que nadie nos dijera que no le gustó la película de Los Simpson después que a nosotros nos encantó, fue inevitable no enamorarnos un poquito más después de ver a Wall-E y Eva y prometimos no ir a ver The Dark Knight con nadie más, cumpliéndolo a pesar de lo mucho que nos costó encontrar el tiempo para hacerlo.

Sólo él sabía que después de ver una película excepcionalmente buena o mala necesitaba tiempo para recomponerme; si era buena salía muda, sin poder conectar una palabra con la otra y si era mala me escuchaba despotricar por un largo rato, fúrica por haber perdido el tiempo, porque la cinta no era todo lo que el tráiler prometía o porque fulanito me recomendó ver esa película diciendo que era excelente (Es con uds. P.S. I love you y Next)
A él por su parte le tocó entender aceptar que después de estar detrás de mi por meses para que viera Fight Club la aborreciera por completo, y que una suerte similar corrieron La Lista de Schindler y La Naranja Mecánica, para años después asombrarse al saber que ahora me encantan. Gracias a él conocí a Roger Ebert y su libro Las Grandes Películas y fui yo quien tiempo después le dio la noticia de su fallecimiento.
Es inevitable pensar en Gabriel sin pensar en el cine, al igual que no puedo volver a ver Stardust sin recordar y saber que esa siempre será nuestra película. Él ayudó a moldear mi amor por el cine, toleró mi gusto cotufero y en retorno me presentó a Tarantino y a los Coen ¿Cómo no sentir sino absoluto e infinito amor por la persona que te presentó Pulp Fiction y Fargo?
Pero lo que más me gusta de todo, lo mejor de lo mejor, the cherry on top, es que aún después de todo este tiempo, la distancia y la vida, nos encontraremos al final este año (como todos los anteriores) con la misma pregunta de siempre: ¿Cuáles fueron tus películas favoritas del 2015?


Nadie puede ser el mismo después de tanto.
Gracias a Gabriel por el cambio.











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